divendres, 29 d’octubre de 2010

El porqué aún no invertimos en banca doméstica

La banca española tiene varios problemas:
1. Problema de financiación: hoy por hoy sus bancos forman parte del conjunto de bancos más recurre al BCE a financiarse, aunque la tendencia se haya revertido en el último mes.
Esto es consecuencia de la falta de credibilidad de la banca española en los mercados internacionales, una credibilidad que no se conseguirá hasta que no se lleven a cabo las provisiones necesarias. En este sentido el BCE ha realizado cambios en la normativa de contabilidad en la banca española que entraron en vigor en julio de 2010 y que aceleran la dotación de los créditos morosos (máximo un año).Una consecuencia directa de estos problemas de financiación  es la guerra declarada de depósitos y con ello el encarecimiento del coste de financiación y la reducción del margen de intereses. Algo que ya estamos viendo en los últimos resultados presentados por la banca española.


2. La burbuja inmobiliaria añade un riesgo adicional al valor de los activos que sustentan los préstamos concedidos.
Según Fotocasa, des de los máximos de abril de 2007 los precios por m2 ha caído un 22,4% en España, mientras que en EEUU y el Inglaterra, los precios han retrocedido  más del 30%. Algunos informes hablan de que deberíamos ver un 15% adicional de caída de precios inmobiliarios, pues aunque unos tipos bajos ayudarían a la recuperación de precio, el stock inmobiliario sobrepasa la demanda, al menos hasta finales de 2011.
Esta espada de Damocles para la banca, que ha ido acumulando más inmuebles, podría activar un nivel más alto de provisiones, lo que lastraría directamente la cuenta de resultados.


3. La crisis económica no ayuda en nada a mejorar esta situación: con un tasa de paro cercana al 20% y unas previsiones de crecimiento económico del -0,4% en 2010 y 0,6% en 2011, no es posible pensar en la creación empleo. Esta situación debería seguir alimentando el aumento de las entradas netas de dudosos e impagados. Así, el ratio de morosidad ha repuntado de niveles inferiores al 1%, hasta niveles medios superiores al 5%. Ratios de morosidad superiores al 8% activarían, seguramente, nuevas necesidades de capital. 

4. Después del cojín generado los últimos años por la banca española, que realizó unas provisiones mayores que el resto de la banca europea, obligada por el banco de España  a realizar provisiones genéricas, este está ya prácticamente consumido. La consecuencia directa es que existe un riesgo latente de que un aumento importante de créditos dudosos fuerce el ineludible aumento de las provisiones, que lastrarían directamente los resultados. Los créditos dudosos han crecido a una media de 86% anual durante los últimos 3 años, mientras que las aportaciones al fondo de cobertura ha crecido a un 19% anual, lo que se traduce en ratios de cobertura que se han reducido desde niveles de 200% a finales de 2007 hasta el 50%-70% según el banco.



El contrapunto a esta problemática son los resultados del Stress Test que se publicó a finales de julio. En el caso español se realizaron los tests con el supuesto de que los precios de los inmuebles seguirían cayendo en 2010 (un 9%) y en 2011 (un 13%) para acabar acumulando una caída desde máximos del 40%. Además se estimaron un incremento en depreciaciones de activos por parte de la banca en 2010 y 2011 del 135% respecto 2009. También se supuso que la economía entraba de nuevo en recesión. Los resultados del test fueron positivos, en tanto en cuanto solo cinco entidades necesitarían más capital si se dieran estas circunstancias (Diada, Unnim, Espiga, B-Cívica y Cajasur).



En este escenario y a pesar del último punto, que debemos ir testeando con el tiempo, ningún banco domestico entra dentro de nuestro marco de inversión en nuestros momentos.

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